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Authors: Fernando Fedriani

Tags: #Romántico

Magia para torpes

BOOK: Magia para torpes
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Federico está viendo en la televisión un partido del Getafe, sin menor transcendencia para el desarrollo de la Liga. Sin embargo, siempre recordará este momento, pues su novia Silvia se ha marchado para siempre de casa sin darle explicaciones.Federico creía que su relación de pareja iba bien. No sabía que su novia (ahora, exnovia) no es feliz a su lado. ¿A cuántos hombres les ocurrirá lo mismo por no saber darle a sus parejas lo que necesitan… o por no ser capaces de entenderlas?Tratando de encontrar las respuestas que ella no le dio, se apunta a un curso llamado “Magia para Torpes”. En él un excéntrico profesor imparte lecciones de romanticismo que sirven para entender mejor a las mujeres, pero sobre todo para tratarlas mejor.Poniendo en práctica todo lo que ha aprendido, decide comenzar a reconquistar a Silvia. Sin embargo, para complicar aún más las cosas, una extraña mujer se cruza en su camino para desordenarlo todo ¡aún más!“Magia para Torpes” es una novela que nos presenta una historia de amor joven, fresca y divertida. Además de eso, te ayudará a ponerle magia (y romanticismo) a tu relación de pareja. Es un libro muy recomendable para todos esos hombres torpes para los que es imposible descifrar el significado de un sueño o de una lágrima.

Fernando Fedriani

Magia para torpes

ePUB v1.0

betatron
19.08.2012

Título original:
Magia para torpes

Fernando Fedriani, 2012.

Ilustraciones: Manuel Vaca

Editor original: betatron (v1.0 a v1.x)

ePub base v2.0

A María José Serrano

"Inmóvil y paciente en este mismo instante, te miras al mirarme"

UNO
Primera lección del curso. Lo esencial se define pronto.

Bienvenidos a esta nueva edición del curso "Magia para Torpes". Durante las próximas doce sesiones seré su profesor y compartiré con ustedes todo lo necesario para propiciar un cambio radical en sus vidas. Habrá un antes y un después de este momento, puesto que "la magia es un puente que te permite ir del mundo visible al invisible, y aprender las lecciones de ambos mundos", como dijo Pablo Coelho.

En realidad le podría haber llamado también a mi curso "Máster para novios románticos" o "Cómo conseguir que mi novio me entienda". Si lo hubiera hecho así, todas las sillas del aula estarían repletas. Pero no busco fabricar dinero, aunque de algo tenga que vivir. Tampoco quiero engañar a nadie, ni forzar a nadie a venir. De hecho, les ruego se marchen cuando no tengan la motivación necesaria para continuar.

Aunque ese no sea el nombre ni el objetivo del curso, tras estos tres meses de trabajo, ustedes serán en efecto "mejores novios" y sus novias los considerarán "más románticos". Les costará menos trabajo entenderlas y, por supuesto, aprenderán a decir en cada momento lo que tienen que decir. ¿Son conscientes de que ese es un poder muy peligroso? ¿Están seguros de que, verdaderamente, quieren entender las necesidades de sus esposas y novias? ¿Están seguros de que quieren ser mejores parejas?

Cómo se escribe un poema, cuál es el lugar más oportuno para pedir matrimonio, cómo se redacta una carta de amor o se prepara una cita... ¿Alguna vez se han preguntado por qué las mujeres consideran que los hombres solo pensamos en el sexo? Son las formas las que nos condenan, somos demasiado toscos, aunque en realidad deseemos lo mismo que ellas. Les enseñaré a crear piropos. Entenderán lo que han de saber sobre tallas de ropa, pero también conocerán qué se esconde detrás de una lágrima o de los celos.

Sevilla es una ciudad fascinante. Ahora bien, estamos acostumbrados a mirarla desde una perspectiva demasiado pobre. Sé que ustedes andan agobiados por las hipotecas, por los resultados de Betis y de Sevilla. Piensan que el jefe es un cabrón y no les falta razón. Seguramente, muchos se sienten satisfechos si van una noche a tomar tres cervezas a la Plaza del Salvador y echan un buen polvo, después. ¿Les basta con eso? ¿O desconocen que existen realidades que van más allá de lo cotidiano?

Llevo diez años impartiendo este curso. He comprobado que las personas necesitan sentirse evaluadas para rendir. Por ello, para obtener el diploma y una calificación favorable, habrán de asistir a las sesiones y, por supuesto, también superar un pequeño examen final. Cuando lleguen a su fin estos tres meses, comprobaremos si han satisfecho los objetivos. Ustedes se asignarán su propia nota. La evaluación será auto—evaluación. Pero solo el diez por ciento de mis alumnos, cuando terminan las doce sesiones, se evalúa positivamente. Solo tres o cuatro de ustedes obtendrán el diploma, por tanto. Todos los demás decidirán suspenderse... o dejarán el curso antes, pues se verán incapaces de superarlo.

Hoy es el primer día. Este día es especial porque es el primer día. No es necesario que hagamos nada más porque este momento ya es redondo de por sí y lo recordarán toda la vida. ¿Captan la idea? Necesito que antes del próximo viernes me remitan a mi correo electrónico un lugar. Escojan un lugar. Escojan un rincón de Andalucía que desean hacer propio. También deseo que hablen con sus parejas sobre lo que han sentido al verse aquí. Reflexionen y formulen preguntas sobre ellas, sobre aspectos de la convivencia que no comprendan. Mándenmelo todo a mi correo electrónico. La próxima sesión será algo más larga y se centrará en el trabajo que han de realizar previamente.

Ah, ¡por cierto...! Veo que ya se lo ha comentado alguien. Mejor así. Soy una persona muy maniática. ¡No acepto preguntas! En mis clases solo hablo yo. Si eso no les parece bien, no vengan. Cualquier comentario que quieran hacerme, háganmelo llegar a través del correo electrónico. Yo voy a enseñarles a escuchar... pero yo no escucho. Tengo mis motivos para hacerlo así. Si quieren, algún día les hablaré de esta aparente contradicción. ¡Pero dudo que lleguen a entenderlo!

DOS

A lo largo de este relato vamos a aparecer, principalmente, tres personajes, aparte del profesor (que habla en cursiva). No estaría mal que antes de seguir adelante os explicara un poco cómo somos para que no os hagáis un lío. Os resultará curioso que lo haga ahora porque una de las protagonistas no hace acto de presencia hasta dentro de bastantes capítulos. Tal vez para entonces ni siquiera os acordéis de que ahora os la estoy presentando. Os recomiendo que para evitar ese descuadre, dobléis una de las esquinas de esta página para poder regresar después a ella. No es un método muy profesional, lo reconozco; pero es mi peculiar homenaje a Rayuela, que es una novela de Julio Cortázar que me marcó mucho.

Mi nombre es Federico. Soy el protagonista. Voy a contaros el camino que me llevó a conocer un poco mejor a las mujeres, gracias a un curso que se llama "Magia para Torpes" (uno de cada tres capítulos muestra las enseñanzas que he aprendido en ese curso). Se imparte en el Centro Cívico Los Carteros, de Sevilla, y me matriculé porque mi novia, o ex novia, me dejó de pronto, sin que yo comprendiera nada de lo que había sucedido. Que conste que no soy un chico brutote. Estudié Publicidad y mi sueño era ser creativo en alguna empresa de diseño gráfico. Mis amigos me llaman cuando buscan una idea, aunque la mayoría de las veces no se me ocurra nada útil. Últimamente estoy seco. Pero cuando era niño sí tenía algo de más talento. Eso dicen y eso creo, también, por los recuerdos que conservo de mí mismo.

En cierta ocasión, para que os hagáis una idea de cómo empezó todo, me pidieron en el instituto que realizara un mural sobre la Constitución Española y, tras varias semanas vagueando, lo zanjé todo en cinco minutos. "CO", y en grande. Eso fue lo único que escribí en la cartulina. Cuando mi profesor de sociales se acercó hasta mi mesa para echarme la bronca, lo miré a los ojos y le espeté que "la importancia de la Constitución es tan grande que solo me ha cabido parte de la primera sílaba". Me pusieron un diez por mi creatividad. Aquel día decidí que quería ser creativo. De profesión. Porque la creatividad te permite trabajar durante menos horas y salirte con la tuya casi siempre.

Por desgracia, tanto estudiar Semiología me secó el cerebro. Las ideas me llegaban mejor cuando no sabía dónde buscarlas. La razón mató a la creatividad. Ese homicidio lo viví durante la carrera, en paralelo a cientos de cañas en el Café de la Prensa, en la Calle Betis, junto al Río. Yo, cuando era adolescente, veía la vida de un modo más divertido, pensaba sin pensar tanto. Me sentía un incomprendido y un artista, a ratos. Y era capaz de salir de juerga con los colegas sin rallarme. Fueron pasando los años, y la cerveza y el fútbol se cebaron conmigo. Lamento decir que me he vuelto mediocre.

Soy un chico moreno, no demasiado alto, de complexión física y estatura normales. Tengo la nariz un poco corva, nací con un antojo en la espalda y nada interesante despunta en mi anatomía. Todos mis apéndices y facciones son armónicos. Soy peludo y miope. Torpe para tocar instrumentos musicales. Tengo los dedos cortos y redondeados. Cuando me pongo nervioso me como las uñas y jamás tuve una enfermedad venérea, ni tampoco nada grave.

Me partí un dedo jugando al baloncesto, aunque no juego bien al baloncesto y tal vez por eso me partiera el dedo. Me operaron de las amígdalas también y aborrecí el helado. Soy normal, ¡caramba! Sé que los protagonistas de los relatos suelen ser más raros, pero a mí me gustaba Supermán cuando era niño, y coleccionaba cromos de la Liga. Después me aficioné a los dinosaurios a raíz de Parque Jurásico. Y coleccionaba pines. De niño—adolescente escuchaba a Mecano, Hombres G... ¡pop de mi época! Ahora me gustan La quinta estación y Amaral, entre otros. Tengo un Nissan Micra verde, aunque todos me dicen que es un coche de chica.

Me considero una buena persona, pero como todo el mundo se considera una buena persona, esto no supone decir demasiado. Intento hacer felices a los demás, a pesar de lo cual soy un poco egoísta. Las labores domésticas no son lo mío. Tres o cuatro veces he secado los calzoncillos en el microondas por no haber hecho bien los cálculos sobre cuánta ropa interior necesito para una semana. Soy un poco desastre, aunque tampoco tanto como para preocuparme, así que soy un desastre despreocupado, encima. Me ducho todos los días y soy del Sevilla FC. Adoro las Ruffles al Jamón y suelo comer chocolate en la cama. No consumo drogas, duermo vestido, canto en la ducha, si se le puede llamar cantar a lo que hago. No he viajado todo lo que querría. Mi gran frustración es no saber tocar la guitarra, juego medio bien al ajedrez y no fumo.

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