Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro (5 page)

A través de las cualidades el átomo adquiere una existencia que se opone a su concepto, es puesto como ser
alienado, diferente de su esencia
. Esta contradicción constituye el interés supremo de Epicuro. Tan pronto como él ha puesto una cualidad y ha extraído así la consecuencia de la naturaleza material del átomo, contrapone al mismo tiempo las determinaciones que aniquilan de nuevo esta cualidad en su propia esfera y hacen valer, al contrario, el concepto de átomo.
Él determina por tanto todas las cualidades de tal forma que ellas se contradicen entre sí
. Demócrito, en cambio, no considera en ninguna parte las cualidades con relación al átomo mismo y no objetiva tampoco la contradicción entre el concepto y la existencia que yace en ellas. Todo su interés apunta más bien a representar las cualidades con referencia a la naturaleza concreta que con aquéllas debe ser formada. Ellas son para él simplemente hipótesis pára el esclarecimiento de la multiplicación fenoménica. El concepto de átomo nada tiene que ver, en efecto, con las cualidades.

Para demostrar nuestra afirmación es necesario, ante todo, que nos entendamos sobre las fuentes que parecen contradecirse aquí.

En el tratado
De placitis philosophorum
se dice: «Epicuro afirma que los átomos tienen tres cualidades: magnitud, forma y peso. Demócrito no admitía más que dos: magnitud y forma; Epicuro le agrega la tercera; el peso»
[95]
. El mismo pasaje figura reproducido, palabra por palabra en la
Praeparatio evangelica
, de Eusebio
[96]
.

Esto se halla confirmado por el testimonio de Simplicio, y Filópono
[98]
, según el cual Demócrito sólo atribuyó a los átomos las diferencias de magnitud y forma. Directamente opuesto se presenta Aristóteles, quien en su obra
Generatione et Corruptione
asigna diferencia de peso
[99]
a los átomos de Demócrito. En otro texto (primer libro del tratado
De caelo
) Aristóteles deja sin resolver la cuestión de si Demócrito atribuía peso a los átomos. Dice, en efecto: «Así, ninguno de los cuerpos será absolutamente liviano, si todos tienen peso; pero si todos son livianos ninguno poseerá peso»
[100]
. Ritter, en su
Historia de la filosofía antigua
, rechaza, apoyándose en la autoridad de Aristóteles, las opiniones de Plutarco, de Eusebio y de Estobeo
[101]
; en cuanto a los testimonios de Simplicio y de Filópono no se ocupa de ellos.

Veamos si estos pasajes son realmente tan contradictorios. En los textos citados Aristóteles no habla
ex-profeso
de las cualidades de los átomos. Expresa, por el contrario, en el libro VII de la
Metafísica
: «Demócrito establece tres diferencias en los átomos. Para él, el cuerpo fundamental es, según la materia, uno e idéntico a sí mismo; mas se diferencia por el
rythmós
, es decir, la figura; por la
tropé
, la posición, y por la
diathigé
, que significa el orden»
[102]
. De este texto resulta, sin duda, que el peso no es mencionado como cualidad de los átomos de Demócrito. Las partículas esparcidas de la materia, que se mantienen separadas entre sí por el vacío, deben tener formas particulares y éstas les advienen absolutamente del exterior por la gravitación del espacio. Esto surge aún con más claridad del siguiente pasaje de Aristóteles: «Leucipo y su contemporáneo Demócrito afirman que los elementos son lo lleno y lo vacío... Para ellos éstos son el fundamento del ser como materia. Así como aquellos que admiten una sola sustancia fundamental hacen nacer lo demás de sus modificaciones, y suponen lo raro y lo denso como principios de las cualidades; del mismo modo éstos enseñan que las diferencias en los átomos constituyen las causas de los otros seres. Por tanto, el ser fundamental sólo se diferencia por la figura, la posición y el orden... De este modo, por ejemplo, A se distingue de N por la forma, AN de NA por el orden, Z de N por la posición»
[103]
.

Se advierte claramente en este pasaje que Demócrito considera las cualidades de los átomos sólo con respecto a la formación de las diferencias en el mundo de los fenómenos, y no por relación al átomo mismo. Se desprende, además, que Demócrito no designa el peso como una cualidad esencial de los átomos. Esta, para él, es una cualidad obvia, porque todo lo corporal es pesado. Igualmente la magnitud no resulta, según él, una cualidad fundamental; es una determinación accidental, que a los átomos les ha sido dada ya con la figura. Sólo las diferencias de las figuras —pues ninguna otra está contenida en la forma, el lugar y la posición— le interesan a Demócrito. La magnitud, la figura y el peso, combinadas como acontece en Epicuro, son las diferencias que el átomo posee en sí mismo; la figura, la posición y el orden son las diferencias que le corresponden con respecto a otro objeto. Mientras nosotros sólo encontramos en Demócrito simples determinaciones hipotéticas destinadas a explicar el mundo de los fenómenos, descubriremos en Epicuro la consecuencia del principio mismo. Consideremos, por tanto, en particular, las determinaciones de las cualidades del átomo.

En primer lugar
, los átomos poseen
magnitud
[104]
. Por otra parte, la magnitud es también negada. Ellos no tienen, en efecto,
toda magnitud
[105]
, pero es necesario concederles cierto cambio de tamaño
[106]
. En verdad, sólo se les debe atribuir la negación de la magnitud, es decir, lo pequeño
[107]
, y no lo mínimo, pues esto sería no sólo una determinación meramente espacial sino también lo infinitamente pequeño que expresa la contradicción
[108]
. Rosinio, en sus anotaciones a los fragmentos de Epicuro, traduce entonces inexactamente un pasaje y subestima por completo otro cuando dice: «Pero de esta manera Epicuro demuestra la raridad de los átomos por su increíble pequeñez al sostener, según el testimonio de Diógenes Laercio, X, 44
[109]
, que ellos no tenían ninguna magnitud».

No he de tener en cuenta que, según Eusebio, Epicuro fue el primero en atribuir
[110]
a los átomos una pequeñez infinita, mientras que Demócrito había admitido átomos más grandes (del tamaño del mundo, dice aún
[111]
Estobeo).

Por un lado, esto contradice el testimonio de Aristóteles
[112]
y por otro, Eusebio, o más bien, el obispo de Alejandría, Dionisio, a quien, aquél resume, se contradice a sí mismo; pues en el mismo libro se expresa que Demócrito suponía como principios de la naturaleza cuerpos indivisibles
[113]
, sólo concebibles por la razón. Resulta claro entonces que Demócrito no es consciente de la contradicción; ésta no le preocupa mientras que para Epicuro constituye el interés principal.

La
segunda
propiedad de los átomos de Epicuro es la figura
[114]
. Mas también esta determinación contradice el concepto de átomo y debe ser admitido su contrario. La individualidad abstracta es lo abstracto igual-a-sí y por tanto carece de forma. Las diferencias de forma de los átomos son, pues, indeterminables
[115]
, mas no absolutamente infinitas
[116]
. Por el contrario, los átomos se distinguen
[117]
por un número determinado y finito de formas. De esto surge con claridad que no hay
[118]
tantas figuras diversas como átomos existen
[119]
, en tanto que Demócrito admite la infinitud de las figuras. Si todo átomo tuviese una figura particular debería haber
[120]
átomos de magnitud infinita, porque ellas poseerían en sí una diferencia infinita, la diferencia en sí frente a todos los demás, como las mónadas leibnizianas. La afirmación de Leibniz de que no existen dos objetos iguales es invertida y hay un número infinito de átomos de la misma figura
[121]
, con lo que claramente se niega de nuevo la determinación de la figura, porque una figura que no se diferencia más de otra deja de ser tal.

Es, en fin, muy importante que Epicuro mencione como
tercera
cualidad el peso
[122]
; pues en el centro de gravedad la materia posee la individualidad ideal que constituye una determinación fundamental del átomo. Una vez que los átomos son transferidos al plano de la representación deben ser también pesados.

Mas el peso contradice asimismo directamente el concepto de átomo. Es la individualidad de la materia como un punto ideal que yace fuera de ella misma. Pero el átomo mismo es esta individualidad, el centro de gravedad, por así decir, representado como una existencia individual. Para Epicuro el peso existe, entonces sólo como
peso diferenciado
y los átomos mismos son centros
sustanciales de gravedad
, igual que los cuerpos celestes. Si se aplica esta consecuencia a lo concreto resulta naturalmente lo que el viejo Brucker halla tan extraño
[123]
y lo que Lucrecio nos asegura
[124]
, es decir, que la tierra no tiene centro al que cada cosa tienda y que no existen las antípodas. Puesto que el peso, además, sólo pertenece a los átomos diferenciados del resto, es decir, alienados y dotados de cualidades, se entiende entonces que allá donde ellos no son pensados como múltiples en su diferencia mutua sino sólo con respecto al vacío, la determinación del peso desaparece. Los átomos, por diferentes que sean en cuanto a la masa y la forma, se mueven con la misma velocidad en el espacio vacío
[125]
. Epicuro, en consecuencia, hace intervenir el peso sólo en el rechazo (
repulsión
) y en las composiciones que de él resultan, lo que ha dado origen a la consideración de que únicamente los conglomerados de átomos tienen peso, mas no los átomos mismos
[126]
.

Gassendi alaba a Epicuro porque éste, guiado exclusivamente por la razón, ha anticipado la experiencia según la cual todos los cuerpos, aunque muy diferentes en peso y en masa, conservan, sin embargo, la misma velocidad cuando caen de arriba hacia abajo
[127]
.

El examen de las cualidades de los átomos nos da, pues, el mismo resultado que el de la desviación, es decir, que Epicuro ha objetivado la contradicción —en el concepto de átomo— entre la esencia y la existencia, y ha creado así la ciencia de la atomística, mientras que en Demócrito no hay realización del principio mismo sino que se subraya sólo el aspecto material y se han adelantado hipótesis con vistas al empirismo.

III. Los átomos principios y los átomos elementos

Schaubach en su disertación ya mencionada, sobre las concepciones astronómicas de Epicuro, afirma: «Epicuro ha hecho, como Aristóteles, una distinción entre principios (
átomoi arjai
, Dióg. Laercio, X, 41), y elementos (
átoma stoijeia
, Dióg. Laercio, X, 86). Los primeros son los átomos
cognoscibles por la razón
y no ocupan espacio...
[128]
Se les llama
átomos
no porque son los cuerpos más pequeños sino porque no son divisibles en el espacio. Se podría creer, según estas consideraciones, que Epicuro no ha atribuido a los átomos ninguna cualidad que se refiera al espacio
[129]
. Sin embargo, en la
carta a Heródoto
(Dióg. Laercio, X, 44-54) él no sólo asigna peso a los átomos sino también magnitud y figura... Yo considero que estos átomos derivados de los primeros pertenecen a la segunda especie, si bien son concebidos, no obstante, como partículas elementales de los cuerpos»
[130]
.

Examinemos más exactamente el pasaje de Diógenes Laercio citado por Schaubach. Helo aquí: «Por ejemplo, que la totalidad del ser consiste de cuerpos y de naturaleza intangible, o que los últimos elementos de las cosas son indivisibles...»
[131]
Epicuro enseña aquí a Pitocles, a quien escribe, que la teoría de los meteoros se distingue de todas las otras doctrinas físicas, así: que todo es cuerpo y vacío, que existen principios fundamentales indivisibles. Se ve que no hay aquí la menor razón para admitir que se habla de una especie secundaria de átomos. Parecería quizá, que la disyunción entre «todos los cuerpos y la naturaleza intangible» y «los átomos elementos» estableciera una diferencia entre «cuerpo» (
soma
) y «átomos elementos» (
átoma stoijeia
), donde acaso
soma
(«cuerpo») designaría los átomos de la primera clase para oponerlos a los
átoma stoijeia
(«elementos»). Mas no debe pensarse en ello.
Soma
significa «lo corpóreo», opuesto al vacío que, por tanto, se llama
[132]
asómaton
(«incorpóreo»). En
soma
son comprendidos, pues, tanto los átomos como los cuerpos compuestos. Así, por ejemplo, se dice en la carta a Herodoto: «El todo consiste en cuerpos... Si no existiesen lo que llamamos vacío, lugar y naturaleza intangible... De los cuerpos algunos son compuestos, otros los elementos de los cuales estos cuerpos, compuestos son formados. Estos elementos son indivisibles e inmutables... Es necesario que los principios sean de naturaleza corpórea»
[133]
. En el pasaje arriba indicado Epicuro habla, entonces, ante todo, de
lo corpóreo
general a diferencia del
vacío
; luego de lo corpóreo en particular, los átomos.

La referencia de Schaubach a Aristóteles. prueba bastante poco. La distinción entre
arjé
(«principio») y
stoijeion
(«elemento»), en la que insisten
[134]
preferentemente los estoicos, se halla también, por cierto, en Aristóteles
[135]
; pero éste indica muy bien la identidad de ambas expresiones
[136]
. Enseña que
stoijeion
(
elemento
) significa en particular el átomo
[137]
. De igual modo Leucipo y Demócrito llaman
stoijeion
(«elemento») a «lo lleno y lo vacío» (
pléres kai kenón
)
[138]
.

En Lucrecio, en las cartas de Epicuro conservadas por Diógenes Laercio, en el
Colotes
de Plutarco
[139]
, en Sexto Empírico
[140]
, se atribuyen a los átomos las cualidades por las cuales ellos son determinados como anulándose a sí mismos.

Mas si se considera como una antinomia que los cuerpos perceptibles sólo mediante la razón son dotados de cualidades espaciales, resulta entonces una antinomia mucho mayor que las cualidades espaciales mismas puedan ser percibidas sólo por el entendimiento
[141]
.

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